martes, 26 de julio de 2011

Células mieloides

Las células mieloides son parte de la familia de los linfocitos. Se originan a partir de la célula madre o stem cell en la médula ósea. Todos en gran o menor medida están capacitados para destruir a los gérmenes que invaden los diferentes tejidos de nuestro cuerpo.

  • Neutrofilos:
Son el 90% de todos los granulocitos (polimorfonucleares). Viven 2 o 3 días, su núcleo tiene varios lóbulos de 2 a 5, se encuentran circulando por el torrente sanguíneo, salvo cuando son reclutados en algún proceso inflamatorio.
Una vez que salen de la médula ósea, circulan durante 7 a 10 horas alojándose luego en diferentes tejidos, donde mueren.
Durante una infección, la médula produce más neutrófilos, y son los primeros fagocitos que llegan, atraídos por quimiotaxis, debida a sustancias que se liberan en el foco de infección. Allí fagocitan las partículas extrañas.
El sistema fagocítico mononuclear, está constituido por los monocitos circulantes y los macrófagos tisulares.
  • Monocitos:
Son células que miden entre 10 y 18μm de diámetro, con un núcleo en su interior en forma de herradura o pera. Contienen gránulos cargados con peroxidasa e hidrolasa, estas sustancias sirven para destruir a los microorganismos durante el proceso de fagocitosis.
  • Macrófagos:
Los monoblastos al madurar, salen de la médula ósea, diferenciándose en monocitos, que circulan durante unas 8 horas. Luego migran a los tejidos donde los linfocitos T los activan y se convierten en macrófagos residentes (aquellos que quedan fijos en el tejido) o en libres (los que circulan por la sangre o linfa) Los alojados en los tejidos, cumplen una función concreta en cada uno de ellos, denominándolos de diferentes maneras según su ubicación:
  • Células de Kupffer, en las paredes vasculares de los sinusoides hepáticos.
  • Células mesangiales, de los glomérulos renales.
  • Macrófagos alveolares en los pulmones.
  • Macrófagos de las cerosas, ejemplo, en la cavidad peritoneal.
  • Osteoclastos, en los huesos.
  • Histiocitos, en el tejido conjuntivo.
Los macrófagos circulantes o libres, están situados en lugares estratégicos en los órganos linfoides secundarios, para atrapar y destruir el material extraño que allí se aloje:
  • Macrófagos de los sinusoides esplénicos.
  • Macrófagos de los senos medulares en los ganglios linfáticos.
Tienen un núcleo en forma de herradura, viven más tiempo que los neutrófilos, pueden vivir meses y hasta años. Fagocitan tanto virus, bacterias y protozoos intracelulares. También tienen la función de presentadores de antígenos a otras células macrófagos
Son productores de citoquinas, las que atraen a otras células, sobretodo a los  neutrófilos. Estas citoquinas son responsables de la reacción inflamatoria y de la fiebre, además  promueven la reparación de los tejidos dañados.

Tanto los Neutrófilos como los macrófagos destruyen partículas extrañas (microorganismos y macromoléculas, células propias lesionadas o muertas y restos celulares). Lo hacen por intermedio de la fagocitosis, el cual es un proceso donde estas células rodean a un antígeno con su membrana citoplasmática formando un fagososma para luego destruirla mediante la liberación de enzimas hidrolíticas o por consumición del oxígeno
  • Células dendríticas:
Son células que procesan el material antigénico y lo presentan a las células especializadas
Forman parte de la inmunidad innata. También tienen la capacidad de fagocitar, aunque no es su principal función.
Se ubican en los tejidos que tienen contacto con el exterior, la piel, la nariz, pulmones, estómago, los intestinos, vagina, cuello uterino y el ano. Se encuentran en pocas cantidades y se denominan células de Langerhans.
También pueden encontrarse grandes cantidades en el bazo y en el timo, lugar donde se hallan depósitos de linfocitos T
Cuando aún son inmaduras su función es la de ir buscando constantemente patógenos al medio que las rodea. Cuando encuentran un antígeno empiezan a madurar y migran hacia los ganglios linfáticos, donde se transforman denominándose células dendríticas interdigitantes. Cuando los linfocitos T detectan un antígeno en una célula dendrítica, se activan y proliferan. A su vez, los linfocitos T activan los linfocitos B, que producen anticuerpos.
  • Eosinófilos:
Son granulocitos (polimorfonucleares), están en circulación por el torrente sanguíneo pudiendo migrar a los tejidos por factores quimiotácticos.
Se encuentran entre el 1 y 3% de los leucocitos y tienen una vida media en sangre de 3 a 4 días, luego migran a los tejidos donde viven varios días.
Su papel de fagocitosis es menos importante que los neutrófilos. Su función es la de defensa inespecífica ante parásitos y reguladora de la respuesta alérgica por neutralización de la histamina.
  • Basófilos:
Su valor es menor al 1% de los leucocitos.
No poseen acción fagocítica y se encuentran en la circulación sanguínea.
Su función es actuar ante los procesos alérgicos y en tejidos dañados, liberando histamina, que es la responsable de la repuesta inflamatoria. Además poseen gránulos con heparina los que impiden la coagulación de la sangre.




Bibliografía
Anne E. Belcher, Enfermería y cáncer, Mosby/Doyma Libros, España 1995
Coronato S.,Laguens G., Spinellio., Salas M., Di Girolamo W.  Células dendríticas y su papel en patología,  .Medicina - Volumen 58 - Nº 2, 1998.
Lañez Pareja E. Curso de inmunología general, Universidad de granada, España.
Wintrobe Maxwell M., Hematología Clínica, Inter-médica, Argentina 1979


sábado, 9 de julio de 2011

Células linfoides

Los linfocitos son células sanguíneas, forman parte de los leucocitos, están dentro del grupo de los agranulocitos.
Son de menor tamaño que el resto de los leucocitos y representan del 20 a 40% del total de glóbulos blancos en la sangre periférica.
Estas células se localizan fundamentalmente en el sistema linfático. Son responsables de la respuesta inmune específica, tienen receptores para los antígenos por tanto pueden reconocer y fagocitar al que se les presente.
Se encargan de la producción de anticuerpos y de la destrucción de células anormales.
Por lo tanto, son un grupo de células que cumplen una función importante dentro del sistema inmunitario. Los órganos que incluyen este sistema son la médula ósea, el timo, los tejidos linfáticos del intestino, el bazo, los ganglios linfáticos, los vasos linfáticos y la sangre.
Existen 3  tipos células linfocíticas:
1.Células B
2.Células T
3.Células Natural Killer (NK)

Células B
Se diferencian en la médula ósea, y su valor aproximado es de 5 a 15% de los linfocitos.
Su función es la de producir Inmunoglobulinas (anticuerpos) y reconocer a los antígenos específicos. Cada linfocito B está programado genéticamente para reconocer y responder sólo ante un antígeno específico. El reconocimiento es hecho por las inmunoglobulinas de membrana (Ig.). El sistema inmunitario humoral, es capaz de fabricar millones de tipos de Inmunoglobulinas diferentes en respuesta a los estímulos de los antígenos producidos por los microorganismos
Cada linfocito tiene aproximadamente 150000 moléculas de inmunoglobulinas de membrana.
Estas células ofrecen una inmunidad humoral, ya que su accionar se encuentra en la sangre, y líquidos titulares
En una respuesta primaria con un antígeno el anticuerpo que se manifiesta inicialmente elevando su cantidad es de la clase IgM y requiere de 4 a 10 días de contacto con dicho antígeno para poder reconocerlo posteriormente.
Si existe un nuevo contacto con posterioridad, ya no es la IgM la que eleva su volumen sino es la IgG que lo hace más lentamente y en grandes cantidades, es la que posee memoria de exposición.

IgM, también denominadas como macroglobulinas, por su tamaño. Al parecer es el tipo dominante, son los primeros en aparecer en una respuesta inmunológica primaria.
Tienen una vida relativamente corta aproximadamente 5 días.
Están restringidas al pool intravascular, el 75% del valor total se encuentran circulando en este espacio su concentración sérica es aproximadamente de 120mg/dl. Muy poca o ninguna cantidad atraviesa la barrera placentaria, por lo tanto la IgM presente en el momento del nacimiento es de origen fetal.
IgG, es la principal inmunoglobulina humana, constituye la tres curtas partes del total de las gammaglobulinas. Su concentración sérica varía de 800 a 1600mg/gl, en el adulto. Aproximadamente un 45% del total se encuentra circulando por el intravascular, mientras que el resto está en el espacio extravascular.
Es la única inmunoglobulina que puede atravesar selectivamente la barrera placentaria, de este modo el feto se encuentra protegido.
Tienen una vida media de 20 días, son las inmunoglobulinas que viven más tiempo.
Son los que aparecen después, en la respuesta secundaria,  reemplazando a las IgM que intervinieron en la respuesta primaria.
IgA, hay dos circuitos separados por donde circulan estas inmunoglobulinas, uno es el que proporciona IgA para la circulación sanguínea y para las secreciones internas (humor acuoso de ojo, liquido cefalorraquideo, líquido sinovial, amniótico, pleural y peritoneal). El otro es el que se encuentra en las secreciones externas (saliva, lágrimas, bilis, calostro, vesículas seminales, cuello uterino, vías urinarias, en el aparato respiratorio y digestivo).
Esta inmunoglobulina predomina en las secreciones externas.
Es de una molécula grande, y su propiedad biológica es la de actuar frente a determinados virus y bacterias en especial a la Echearichia coli.
IgD, se encuentra en suero sanguineo en bajas concentraciones, no atraviesa la barrera placentaria.
Es el mayor componente de la superficie de muchos linfocitos B su presencia sobre esta células sirve como marcador de diferenciación. Pero aún no se conoce bien su función.
IgE, esta clase de inmunoglobulinas, median sobre las reacciones alérgicas agudas
Las células plasmáticas formadoras de IgE son más abundantes en la mucosa respiratoria, gástrica, intestinal y en los ganglios linfáticos regionales.
Son capaces de sensibilizar a los basófilos y a los mastocitos que liberan histamina, sustancia vasoactiva) la que puede visualizarse como reacciones eritematosas y papulosas, broncoespasmo, dilatación de pequeños vasos y el shock.

Linfocitos T
Se diferencian en el Timo, durante la infancia, luego lo hace en la piel y en la mucosa intestinal.
También como las células B, poseen receptores de membrana, pero no poseen inmunoglobulinas de superficie
Las células T son encargadas de la inmunidad celular. Secretan citoquinas, activando a otras células como los linfocitos B, a su vez pueden funcionar como células citotóxicas, reconociendo y destruyendo a los patógenos. Otra de las funciones, es la de controlar el nivel y la calidad de la respuesta inmunológica.

Células NK
Carecen de especificidad y de memoria, forman parte de del sistema de inmunidad natural o inespecífico.
Se originan en la médula ósea, el valor aproximado es de 15 a 20 % del total de los linfocitos sanguíneos.
Una de las funciones es citotóxica y la otra es la de regular al sistema inmune a través de la fabricación de  citoquinas.
Reconocen y destruyen las células infectadas con virus o células tumorales, ya que pueden reconocer cuando las células se encuentran enfermas.

Bibliografía

Inmunoglobulina D: propiedades y relevancia clínica, Lic. Ada A. Arce Hernández y Lic. Rinaldo Villaescusa Blanco  http://bvs.sld.cu/revistas/hih/vol19_2_03/hih05203.htm

Enfermería y Cáncer, Anne E. Belcher, Mosby/Doyma Libros, España 1995

Hematología clínica, Maxwell M. Wintrobe, Intermédica, Argentina 1979

miércoles, 25 de mayo de 2011

Etiología del cáncer

La edad el sexo, la raza y la herencia son factores que inciden en la formación de ciertos tipos de cánceres.
Además están los factores externos como la radiación, tabaco, alcohol, asbesto y muchos otros agentes que también pueden solos o asociados iniciar el crecimiento de un cáncer.
Anne E. belcher[1] menciona que “algunos agentes causales han sido determinados y otros se sospechan. Un factor predisponente al cáncer es la irritación crónica, como puede ser la exposición frecuente y prolongada a la luz solar o el consumo continuo de alcohol. Algunas lesiones benignas, como la Leucoplaquia de la cavidad bucal, los pólipos de colon y recto y los lunares pigmentados, pueden sufrir transformaciones malignas. Las personas que ya han sido diagnosticadas de cáncer, corren el riesgo de sufrir una recurrencia a la enfermedad en el mismo lugar o en otro distinto”.
También se ha visto que ciertos virus pueden estar asociados al cáncer, como el adenovirus, virus del herpes, Epstein Barr virus, virus de la hepatitis B, virus del papiloma humano.
Pero a pesar de todos estos datos aún no se puede determinar cual es la causa por la que una célula cambia y se transforma para luego replicarse formando un tumor.

Hay cinco teorías sobre la carcinogénesis, comienza a postularse en 1911 cuando Peyton Rous investiga sobre la posibilidad de que sea un virus el promotor del cáncer. Luego en 1969 Huebner y Todazo postularon la teoría del oncogén que consiste en que “el genoma celular contenía un "oncogén" potencialmente responsable de la transformación neoplásica, el que era transmitido por la línea germinal y podía ser activado por diversos agentes carcinogénicos”[2]. A partir de 1984, se observó que en ciertos tumores la falta o la inactivación de dos alelos de un gen determinado tenían un efecto estimulador para la proliferación de las neoplasias; esto se lo conoce como anti-oncogén. Basados en esta última se formó la teoría génica, “un cáncer surge como consecuencia de una cascada de eventos en el ADN genómico que involucra tanto activación de oncogénes como deleción de genes supresores de tumor”[3]. Y por último se ha postulado la teoría de la inflamación o del micro-ambiente, que consiste en la observación de células neoplásicas que permanecen latentes en el tejido humano en espera de una estimulación inflamatoria del micro-ambiente para "despertar" y comenzar su proliferación.

Los epidemiólogos John Higginson y Sir Richard Doll calcularon que entre el 80 y 90% de los cánceres resultan de factores ambientales[4].
La exposición a los rayos ultravioletas solares en forma directa durante largos períodos puede ser un factor causal de tumores malignos cutáneos.
También se encuentra en este mismo orden la exposición a radiaciones ionizantes, con una incidencia en leucemias, cáncer de tiroides, cáncer de mamas, pulmón, cerebro, hueso y piel.
El asbesto induce el desarrollo de mesoteliomas que puede estar favorecido por el consumo de tabaco.
La exposición con agentes químicos puede ser variada, por vía intraplacentaria, por contaminación de alimentos, agua, aire, por otras personas como portadoras o en forma iatrogénica.
Los químicos que hasta el momento se han descrito como cancerígenos son[5]:
Aflatoxinas, arsénico, asbesto, aminas aromáticas, alquilantes, azathioprina, benceno, éter bis (clorometílico), cromo, cloranfenicol, cloruro de vinilo, dietilestilbestrol, estrógenos, fenacetina, fenitoina, herbicidas, isopropil alcohol, methoxypsoralén + UV, gas mostaza, niquel, oxymetholona.
Se ha comprobado la carcinogénesis iatrogénica en el uso de agentes alquilantes y este poder aumenta con la combinación de radiaciones ionizantes. Los pacientes que han sido tratados y sobrevivieron al tumor maligno, tienen un riesgo veinte veces mayor de desarrollar un segundo tumor dentro de los cinco años siguientes.

No está aún bien establecida la implicancia que tiene la dieta sobre el desarrollo de enfermedades cancerígenas, pero se sabe que dietas elevadas en grasas, se las han asociado a cáncer de mama, colon y próstata y que ingesta bajas en frutas, vegetales, carbohidratos y fibras, con cáncer de colon, laringe, esófago, próstata, vejiga y pulmón.

Ciertos virus tienen un papel fundamental a la hora de la formación de un tumor cancerígeno. Se ha visto que los retrovirus pueden ser inductores de leucemias y sarcomas en las aves. El primer retrovirus asociado a cáncer en humanos es el HTLV-I, inductor de leucemia de células T. Luego se han descubierto otros, HTLV-II relacionado con la leucemia de células peludas, HTLV-III responsable del desarrollo del SIDA.
El Virus de Epstein-Barr es afín con el linfoma de Hodgkin y el carcinoma nasofaríngeo[6]. El Virus de la hepatitis B está asociado con el  carcinoma hepatocelular. El Virus del papiloma humano se asocia con el carcinoma de cerviz uterino, con la papilomatosis laríngea y con la epidermodisplasia verruciforme.



[1] Enfermería y Cáncer Anne E. Belcher, Mosby/Doyma Libros 1995.
[2] Dosne Pasqualini Christiane. La etiología del cáncer: Vigencia de cinco paradigmas sucesivos. Medicina (B. Aires)  [revista en la Internet]. 2003  Dic [citado  2011  Mayo  21] ;  63(6): 757-760. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0025-76802003000600015&lng=es
[3] Id.

[4] Mecanismos de la carcinogénesis, N.R. Drinkwater y B. Sugden, cap. 2, Manual de Oncología clínica, quinta edición, Internacional Union Against Cancer, Doyma, España 1992.
[5] Oncología pediátrica, L. Sierrasesúmaga, J. Cerdá, I. Martín Montaner, P. Barona, I. Villa Elízaga, Interamericana-McGraw-Hill, España 1992
[6] Id. Pag. 11

domingo, 22 de mayo de 2011

La célula

Como es su estructura, como  se divide y se diferencia.

Una célula normal está compuesta por la membrana celular, el citoplasma, las organelas celulares y el núcleo.
La membrana celular:
La membrana plasmática constituye la membrana celular externa. Rodea el protoplasma de la célula y ayuda a mantener su forma y estructura. La membrana plasmática separa cada célula de su medio ambiente.
La función de la membrana celular es regular el transporte activo. Este proceso selectivo permite que ciertas sustancias entren y salgan de la célula mientras que evita otras. La membrana plasmática recoge nutrientes y productos de desecho excretados. También recibe y envía mensajes químicos y eléctricos, incluso señales para que la célula fabrique proteínas o se divida. Aunque la superficie de las membranas de las células difiere en su composición exacta dependiendo del tipo de célula, todas las membranas celulares están compuestas de dos tipos básicos de moléculas: proteínas y lípidos.
Los lípidos constituyen la mayor parte de la superficie de la membrana y se clasifican en tres grupos: fosfolípidos, esteroides (principalmente el colesterol) y glucolípidos.

Retículo endoplásmico:
El retículo endoplásmico a veces se denomina citoesqueleto. Constituye una red de tubos membranosos y sacos aplanados que se distribuyen por todas partes de la célula, principalmente entre la membrana plasmática y la membrana que rodea el núcleo. Las redes del retículo endoplásmico pueden organizarse de forma más suelta o más apretada. Las membranas que constituyen los canales interrelacionados tienen aspecto liso, mientras que otras aparecen rugosas. Las membranas de superficie rugosa están punteadas con ribosomas que constituyen los gránulos de la superficie externa. El retículo endoplásmico rugoso es el lugar de la síntesis de proteínas. Los ribosomas de la superficie rugosa depositan las nuevas proteínas formadas en el lumen, o espacio interno, del retículo endoplásmico. El retículo endoplásmico segrega las proteínas que serán necesarias en el citoplasma y las que serán transportadas a otras organelas o secretadas fuera de la célula. El retículo endoplásmico liso no tiene ribosomas y es, en cambio, un lugar de síntesis de lípidos. Los lípidos son necesarios para el crecimiento de la membrana de la célula y para las membranas de las organelas del interior de la célula.
El retículo endoplásmico desempeña varias funciones. Sus membranas proporcionan un incremento de la zona de la superficie donde se producen las reacciones químicas. Los canales del retículo proporcionan tantos espacios para almacenar productos sintetizados por la célula como rutas de transporte a través de las cuales las sustancias pueden viajar hacia otras zonas de la célula. El retículo endoplásmico es también la fábrica de membranas para la célula. Los fosfolípidos y el colesterol, los principales componentes de las membranas de toda la célula, se sintetizan en la porción lisa del retículo endoplásmico. Estos componentes forman la capa de proteínas que llenan los sacos, denominadas vesículas, que salen del retículo endoplásmico emigrando a otra organela, fusionándose con ella y depositándose entonces la carga de proteínas. La mayoría de las proteínas que salen del retículo endoplásmico no están todavía maduras. Deben sufrir un proceso más amplio en el aparato de Golgi, antes de estar preparadas para realizar sus funciones dentro o fuera de la célula.

El citoplasma:
El citoplasma es la sustancia gelatinosa del protoplasma situada entre la membrana plasmática y el núcleo.
Contiene proteínas, agua, minerales, organelas que desempeñan funciones específicas, y varias partículas de materiales, como glóbulos de grasa y productos de desecho que se almacenan en la célula.
El citoplasma es el lugar donde se produce la mayor parte del metabolismo intermediario de la célula; se sintetizan compuestos específicos, como las proteínas, que se usan dentro de la propia célula o se exportan a otras partes del organismo.

Núcleo:
El núcleo es una pequeña esfera, en la parte central de la célula. Es la estructura más grande, densa y visible dentro de la célula, constituyendo el centro de control de ésta. La mayoría de las células contienen un solo núcleo.
El núcleo está envuelto en una capa doble de membrana nuclear. La capa externa es muy porosa y es una continuación de las membranas del retículo endoplásmico. Dentro de la membrana nuclear se encuentra el nucleoplasma., este contiene uno o dos corpúsculos pequeños y esféricos denominados nucleolos.
El nucleolo contiene el código del ácido desoxirribonucléico (ADN). La función del ADN  es transmitir las características de una generación de células a la siguiente.
El ADN se compone de varios cromosomas, formados por largas hebras enrolladas en forma de espiral muy apretada con unas proteínas denominadas histonas. El conjunto del ADN y las histonas se conoce con el nombre de cromatina. El nucleolo también controla la síntesis de algunos de los ácidos ribonucléicos (ARN) de las células.

Las mitocondrias:
La mitocondria es la organela más grande de la célula animal después del núcleo. Algunas son alargadas y otras son estructuras filamentosas rodeadas por una doble membrana. Puede cambiar de forma rápidamente. Se expande o contrae en respuesta a varias hormonas y drogas y durante la formación de adenosín trifosfato (ATP). Este aumento de volumen y contracción está relacionado con el movimiento de agua a través de las células y es particularmente evidente en los riñones, a través de los cuales se filtran 180 litros de agua diarios
El número de mitocondrias varía dependiendo del tipo de célula, pudiendo llegar a constituir el veinte por ciento de ésta, como ocurre en la célula hepática.
Las membranas interna y externa se separan por unos espacios llenos de líquido. Los pliegues de la membrana interna, denominados crestas, se proyectan hacia adentro y dividen el interior de la mitocondria en una serie de compartimentos.
Las mitocondrias, suministran energía a la célula y elaboran la mayor parte del ATP. Esta energía se genera a partir de azúcares y ácidos grasos.
Además de suministrar energía, la mitocondria también ayuda en el control de la concentración de agua, calcio y otros iones en el citoplasma.

El aparato de Golgi:
Está formado por muchas estructuras alargadas, con cavidades aplanadas y huecas  rodeadas por membranas, a menudo se hallan ubicadas contiguas a las membranas del retículo endoplásmico. Cada una de estas estructuras están compuestas por lo menos de tres regiones químicamente diferentes y cada saco de la organela contiene enzimas que modifican las proteínas a su paso por esta zona.
El aparato de Golgi juega un papel importante en la transformación de muchas proteínas recién formadas en otras maduras y más funcionales. Una vez que la maduración de la proteína acaba, sale del aparato de Golgi y se transportan a su destino en vesículas. Estas vesículas flotan hasta la superficie interior de la célula, funden su membrana con la membrana celular y liberan el contenido de su interior al líquido extracelular.

Los centríolos:
Los centríolos son una de las muchas sustancias encontradas en el citoplasma de una célula. Constan de un cilindro con nueve microtúbulos colocados periféricamente en forma de círculo. Cada célula posee un par de estas organelas que se encuentran adyacentes al núcleo, están incluidos en cada centrosoma, participan activamente en la división celular.

Lisosoma:
Dos organelas lisosomas y peroxisomas, se fabrican en el retículo endoplásmico y aparato de Golgi. Los lisosomas son estructuras de membrana única.
Varían en su forma y tamaño porque se funden con otras vesículas para llevar a cabo sus funciones.
Los lisosomas contienen enzimas digestivas que usan para dividir las grandes moléculas, como las proteínas, las grasas y los ácidos nucleicos, en componentes más pequeños que puedan ser oxidados por la mitocondria. Los lisosomas también se presentan para realizar otros procesos digestivos, como aquellos relacionados con la fagocitosis y pinocitosis. Cuando una bacteria entra en la célula, los lisosomas se fusionan con la vesícula de material englobado y descargan sus enzimas digestivas para disolver el material. De forma similar, cuando una célula incorpora grandes moléculas de comida, las enzimas de los lisosomas dividen la comida en productos más pequeños y simples que pueda usar la célula. A continuación, estos productos se dispersan por las membranas de los lisosomas y van al resto de la célula, donde pueden ser utilizadas como elementos de construcción de varias estructuras. Los lisosomas destacan por contener más de cuarenta enzimas diferentes que pueden digerir casi cualquier cosa de la célula, incluso proteínas, ARN, ADN e hidratos de carbono.

Peroxisomas:
Son organelas de membrana única. La membrana que rodea al peroxisoma es raramente permeable, permitiendo la entrada fácilmente a muchas moléculas pequeñas. Las enzimas del peroxisoma extraen los átomos de hidrógeno de estas pequeñas moléculas y unen estos átomos de hidrógeno a oxígeno para formar peróxidos de hidrógeno. Entonces una de las enzimas del peroxisoma, la catalasa, neutraliza el peróxido de hidrógeno descomponiéndolo en agua y oxígeno. Este proceso de dos pasos es el método que usan los peroxisomas en el hígado para descomponer las moléculas de alcohol en substancias que puedan eliminarse del organismo. Aproximadamente un cuarto del alcohol que entra en el hígado se procesa en los peroxisomas.

Ribosomas:
Los gránulos denominados ribosomas, con forma similar a pelotas, son lugares de síntesis de proteínas. Una sola célula puede contener miles de ribosomas. Cada uno está formado por dos subunidades de tamaño desigual, formados por al menos 40 proteínas diferentes y una estructura de ARN denominada ARN ribosómico.
En el interior de estos ribosomas varias sustancias químicas, denominadas aminoácidos, conducidas por señales del núcleo se unen en el orden correcto y preciso para formar proteínas, la parte principal de la materia orgánica en las células vivas.
Las proteínas realizan la mayoría de las reacciones químicas importantes que ocurren en las células. También son importantes en el mantenimiento de su estructura. Son largas cadenas de aminoácidos unidos unos a otros como cuentas de un collar. Las distintas proteínas tienen diferentes secuencias de aminoácidos, determinadas o codificadas por el ADN.
Unos ribosomas se mueven libremente en el citoplasma y otros se adhieren a la superficie del retículo endoplásmico. Los dos tipos de ribosomas juegan papeles similares en la síntesis de proteínas.
Los ribosomas libres dejan las proteínas libres flotando en el citoplasma y los ribosomas adheridos transfieren sus proteínas a una organela grande denominada retículo endoplásmico.

Vacuolas:
Las vacuolas son islas o cavidades de material acuoso secretado internamente por la célula y rodeado por una membrana. Las vacuolas son una de las substancias más frecuentes que se pueden encontrar en el citoplasma de una célula.


Ciclo celular
Se llama ciclo celular a los cambios de una célula desde su estado de reposo (G0) hasta la finalización de la mitosis.
El tiempo del ciclo celular, que es el tiempo transcurrido entre episodios sucesivos de mitosis tanto para las células normales como para las neoplásicas, es de 1 a 5 días.
El médico utiliza esta información para determinar los medicamentos, en los cuales se incluyen tanto los agentes específicos como los inespecíficos.

Diferenciación de las células:
Es el proceso mediante el cual las células obtienen características estructurales y funcionales específicas. Una célula diferenciada es aquella que no vuelve a dividirse en circunstancias normales, que realiza una función seleccionada y que posee una estructura específica. Las células diferenciadas pueden ser unipotenciales o pluripotenciales.
Una célula unipotencial tiene solo una estructura y una función (ej. las neuronas y las células pancreáticas).

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G0: Diferenciación
G1: Síntesis de enzimas y sustratos para la replicación del ADN
S: Síntesis de ADN.
G2: Síntesis de ARN y proteínas para la Mitosis.
M: Mitosis
Una célula pluripotencial o célula madre, puede convertirse en más de un tipo célula. Las células madres se encuentran en la médula ósea, la piel y el tracto gastrointestinal.

Mitosis:
La mitosis es un proceso de división de la célula en el que el núcleo se divide para producir dos células iguales una de las cuales tiene el mismo número de cromosomas que la célula madre. Casi todas las células se reproducen por mitosis.
El proceso de mitosis se puede dividir en varios estadíos : profase, metafase, anafase y telofase. Los períodos entre la mitosis celular activa (la formación de nuevas células y su división posterior) se denominan interfase. Durante la interfase las células crecen, duplicando su tamaño normal, y preparándose para su división. Es en este estadio cuando se produce la replicación del ADN, obteniéndose dos moléculas idénticas de ADN. Durante la primera parte de la interfase, los cromosomas se presentan como hebras largas y delgadas. Tras la duplicación, los cromosomas pasan a ser dos hebras paralelas denominadas cromátidas. Cada par de cromátidas se conecta por un eslabón diminuto denominado centrómero. Para comenzar la profase, la membrana nuclear se disuelve y los cromosomas duplicados comienzan a enrollarse de forma compacta, presentándose más cortos y gruesos, y evitando así el enredarse constantemente. La ruptura de la membrana nuclear elimina la barrera existente entre los cromosomas y el resto de la célula. El núcleo se hace cada vez más pequeño y eventualmente desaparece al final de la profase. Puesto que el material genético se ha duplicado durante la interfase, en este estadio la célula contiene el doble del número habitual de cromosomas. En algún punto entre la profase y la metafase, los cromosomas se desplazan organizadamente hacia el centro de la célula. Durante la metafase los 46 pares de cromosomas se alinean en el centro de la célula. Las cromátidas están todavía enrolladas individualmente, pero no una alrededor de la otra. Los dos centríolos son visibles en cada polo de la célula. Un conjunto de fibras delgadas se extiende desde cada centríolo a cada cromosoma.
Estas fibras, denominadas huso de fibras, se componen de microtúbulos que son responsables de la separación y movimiento de los pares de cromosomas.
Cada cromosoma consta de un par de cromátidas. Durante la anafase las cromátidas de cada par se alejan una de la otra y se mueven hacia los polos opuestos, empujadas por el huso de fibras. La anafase finaliza con la formación de dos grupos idénticos de cromosomas en los polos opuestos. La telofase es el proceso final. Los cromosomas se desenrollan, el núcleo reaparece y se forma una nueva membrana nuclear. A continuación se divide el citoplasma a través del centro de la célula y forma dos nuevas células, lo que indica el fin de la telofase y la mitosis y el principio de la interfase.



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sábado, 30 de abril de 2011

Composición de la sangre

El líquido que circula dentro de las venas y las arterias se lo denomina sangre. Esta sangre está compuesta por un medio líquido denominado plasma y flotando en él hay varios elementos sólidos.:
 El plasma está formado por:
  ·        Enzimas, lípidos, sales inorgánicas, vitaminas
  ·        agua
  ·        proteínas
  ·        Factores de coagulación.
  ·        Albúmina.
  ·        Gammaglobulinas.
Dentro de los elementos formes se allan
·        Eritrocitos
·        Leucocitos.
·        Plaquetas:

Sangre:
La sangre es uno de los tres principales fluidos del cuerpo (los otros dos son el líquido extracelular y el líquido intracelular) que suministra oxígeno y transporta nutrientes, productos de desecho y mensajeros hormonales a cada una de las células del cuerpo, además protege el cuerpo contra los agentes extraños. En la sangre de un adulto hay cerca de 30 billones de células. Cada milímetro cúbico de sangre contiene entre 4,5 y 5,5 millones de eritrocitos (globulos rojos) y un promedio de 7.500 a 10.000 Leucocitos (glóbulos blancos) y entre 150.000 y 400.000 Plaquetas.
 Estos elementos se van renovando constantemente, cuando se destruyenen, el cuerpo produce nuevas, ejemplo, La tasa de destrucción aproximada de glóbulos rojos es de 2,5 millones por segundo, produciéndose en el mismo tiempo idéntica cantidad.

Eritrocitos:
Constituyen aproximadamente el 45% de la sangre. Su función principal es llevar el oxígeno a los tejidos (transportan el 99% de las necesidades de oxígeno del cuerpo) y quitar el dióxido de carbono. Se componen principalmente de agua y hemoglobina, una proteína que contiene hierro.
La hemoglobina da el color rojo a estas células y se encuentra tan concentrada en cada una que casi llega a formar cristales. Es una proteína muy importante en el transporte del oxígeno y el dióxido de carbono.
Los eritrocitos se producen en el tejido mieloide, más conocido como médula ósea. Esta se halla principalmente en el esternón, costillas, huesos del cráneo, cresta ilíaca y fémur, aunque otros huesos también pueden contener cantidades pequeñas de este tejido.
Cada célula es muy pequeña, aproximadamente 0,008 centímetros de diámetro y tiene forma de almohadilla redonda con una depresión a cada lado.La velocidad de formación de las células rojas se regula por un mensajero u hormona llamada eritropoyetina que se produce en los riñones. Esta hormona determina el inicio del crecimiento celular.
Primero, la célula se divide en dos. Cada una de ellas se vuelve a dividir hasta que se formen dieciséis células. Dentro de cada una de las células se produce la hemoglobina. Esta producción continúa hasta que la concentración de la proteína llega a ser del 95% del peso seco de la célula. Cuando se acerca a esta saturación, la célula expele su núcleo, asumiendo una forma bicóncava que le permite aumentar su capacidad transportadora de oxígeno. En estos momentos la célula se denomina corpúsculo. La formación de un corpúsculo completo dura seis días y la célula sólo vivirá durante 120 días.
Aproximadamente dos millones y medio de glóbulos rojos se destruyen cada segundo, liberando distintos componentes, algunos de los cuales se volverán a usar para fabricar nuevas células. La producción normal de eritrocitos depende del suministro adecuado en el organismo de hierro y de dos vitaminas importantes, B12 y ácido fólico.
Hay muchas enfermedades debido a deficiencias en los eritrocitos y se conocen con el nombre de anemias.

Plaquetas:
Los megacariocitos, son células gigantes, residentes en la médula ósea; su fragmentación origina a las plaquetas, que luego son lanzadas a la circulación.
Las plaquetas participan directamente en dos mecanismos, el de hemostasia y el de coagulación de la sangre. Nos ayudan a controlar el sangrado, cuando un vaso sanguíneo es dañado.
Estas se concentran en el sitio lesionado y reparan temporalmente la pérdida sanguínea.
Luego las mismas plaquetas enviarán señales con la liberación de una hormona llamada serotonina para iniciar la coagulación. Aquí se activan sustancias en el plasma para formar el coagulo que logra sellar definitivamente la herida. (Cascada de coagulación)
Las plaquetas presentan un conjunto de propiedades que favorecen a los mecanismos de hemostasia.
El mecanismo de adhesión (permite que las plaquetas de adhieran a la pared del endotelio vascular lesionado o a cualquier otra superficie con que entre en contacto).
La agregación (permite que las plaquetas puedan unirse unas a otras, constituyendo un grumo plaquetario, que dará origen al coagulo).
La retracción (una vez que la lesión se ha resuelto el coagulo comienza a disolverse).
El valor normal de las plaquetas es de 150.000 a 400.000 por mm3
Si el valor aumenta, se denomina trombocitosis o plaquetosis.
Si el valor disminuye, se llama trombocitopenia.
Del total de las plaquetas, la mitad se encuentra en circulación, y la otra mitad se encuentra en el bazo.
La vida media de las plaquetas es de 7 a 10 días, luego se destruyen en el sistema mononuclear fagocítico.

El motivo por el cual las plaquetas descienden puede ser debido a:
·        Destrucción aumentada (PTI, trastornos auto inmunes)
·        Coagulación intravascular diseminada (CID)
·        Anemia hemolítica microangiopática.
·        Hiperesplenismo.
·        Disminución de la producción, por falta de megacariocitos en la médula ósea.
·        Invasión de la médula ósea.
·        Quimioterapia.
·        Prótesis valvular coronaria.
·        Transfusión masiva de sangre (hemodilución).
·        Shock anafiláctico.
·        Infecciones.
·        Fármacos (Ac. Valproico)
Las plaquetas pueden aumentan su número por:
·        Anemia por falta de hierro.
·        Enfermedad de Kawasaki.
·        Síndrome nefrótico.

Valores > 50.000 nos encontramos dentro del rango hemostático.
De 400.000-800.000 existe una plaquetosis moderada. Generalmente a patologías secundarias.
> 800.000 plaquetosis grave, ya que al existir mucha cantidad, estas pueden no funcionar en el momento de una lesión.
Las alteraciones plaquetarias trae aparejado un síndrome denominado purpúrico, el cual el paciente puede tener en primer término, manifestaciones en la piel y/o mucosas representadas en pequeñas manchas puntiformes de color rojo borravino el cual se las conoce como petequias.
Aparecen siempre en las regiones donde hay mayor presión hidrostática, como en los miembros inferiores y en los pacientes que se encuentran acostados, en la espalda. Si el sangrado es importante se pueden observar hematomas o equimosis.
A medida que se complica el cuadro el sangrado ya es notable y por lo general se observa en las mucosas (epistaxis, gingiborragia, hemoptisis, melena) puede existir hematuria macro o microscópica, y lo mas temido es el sangrado del sistema nervioso central.

Leucocitos:
Los glóbulos blancos de la sangre, llamados leucocitos, se encuentran en una proporción de 600 a 1 con respecto a los glóbulos rojos. Estas células poseen menos color y forma esférica, siendo un poco más grandes que los eritrocitos. Son células completas que constan de un núcleo y otras estructuras intracelulares que les dan autonomía propia. Existen cinco tipos de leucocitos, tres de los cuales tienen un aspecto granular: los neutrofilos, eosinófilos y basófilos. Los otros dos, los linfocitos y monocitos, tienen citoplasmas lisos, no granulares. La función principal de los leucocitos es la defensa contra los materiales "extraños" (agentes infecciosos, cuerpos extraños, proteínas anómalas). Gran parte de los leucocitos están en movimiento, fluyendo a través de la sangre y entre las células de los tejidos. Ante la presencia de un material extraño, los basófilos y algunos linfocitos expulsan sustancias químicas que inician la inflamación, atrapando al invasor. Los otros leucocitos entonces atrapan el material extraño en su citoplasma y lo digieren. Este proceso de digestión se denomina fagocitosis y las células que digieren a los microorganismos se llaman fagocitos.
Los fagocitos más numerosos son los neutrofilos. Además de los neutrofilos, eosinófilos y monocitos, el organismo posee otros fagocitos que no son leucocitos, se clasifican como células reticuloendoteliales, un tipo de células del tejido conectivo.
La mayoría de los leucocitos viven tan sólo unas horas. En condiciones normales se encuentran en un número escaso, aunque sus reservas se mantienen continuamente en la médula ósea, los ganglios linfáticos y el bazo, donde pueden vivir más de una semana. La médula ósea está produciendo continuamente células blancas, excepto linfocitos y monocitos, y posee una reserva de células disponibles en caso de necesidad. Los linfocitos y monocitos se producen en el tejido linfático localizado en los ganglios linfáticos y el bazo. Cuando un parásito o virus invade y empieza a colonizar el organismo, las células blancas de reserva se liberan y se inicia la fabricación de grandes cantidades de células blancas. Es este aumento en su producción el que origina la fiebre.

Eosinófilos:
Los eosinófilos son uno de los cinco tipos de leucocitos, existentes en la sangre. Constituyen el porcentaje más pequeño del total de glóbulos blancos, sólo el 3%, a pesar de lo cual juegan un papel importante en el mecanismo inmune. Los eosinófilos multiplican su número durante las infestaciones parasitarias y estados alérgicos. Se clasifican como uno de los tres leucocitos granulados, junto con los neutrofilos y basófilos. Estos leucocitos granulados tienen un núcleo bilobulado y numerosos gránulos citoplasmáticos grandes que tiñen rápidamente con tinciones ácidas. 
Neutrofilos:
Los neutrofilos, en condiciones normales,  constituyen aproximadamente el 60% del total de células blancas de la sangre.
El neutrofilo es una célula blanca madura granulada cuyo núcleo contiene de tres a cinco lóbulos distintos que se unen por finas hebras de cromatina.
Los gránulos del neutrofilo tiñen con una mezcla de tinciones ácidas y básicas, de ahí el nombre de neutrofilo (que significa neutral).
La función primaria de los neutrofilos es la ingestión y digestión de partículas, sobre todo bacterias virulentas. Lo hacen extiendo sus pseudópodos y envolviendo a los invasores en los pliegues citoplasmáticos; la vacuola así formada se denomina fagosoma.
Los gránulos citoplasmáticos del neutrofilo están llenos de enzimas "corrosivas" que al fusionarse con la membrana del fagosoma  la destruye.
Basófilos:
Constituyen aproximadamente el 7% del total de las células blancas de la sangre en condiciones normales. Los basófilos contienen gránulos grandes y toscos que tiñen rápido con tinciones básicas. Los gránulos se encuentran en el citoplasma y contienen sustancias químicas potentes y unas proteínas llamadas enzimas. Cuando es necesario eliminar un cuerpo extraño, los basófilos descargan unas sustancias químicas que disparan el proceso inflamatorio, evitando así la enfermedad. Aunque está relacionado con los neutrófilos y eosinófilos, el basófilo no es un fagocito. La descarga del contenido de sus gránulos juega un papel importante en la inflamación y las reacciones alérgicas a pesar de que no fagocita a otras células.
Linfocitos:
Es aproximadamente el 25% de los glóbulos blancos. Son responsables de la inmunidad específica.
Se producen en el tejido linfático que se encuentra en los ganglios linfáticos. Y de allí migran hacia órganos linfoides y espacios titulares.
Los linfocitos son leucocitos más pequeños. Constituyen una de las partes del mecanismo inmune del organismo y son fundamentales en la formación de los anticuerpos contra la enfermedad. Cuando los microorganismos penetran dentro de algún tejido, los linfocitos empiezan a multiplicarse y se transforman en células plasmáticas. Cada una de estas célula plasmática son capaces de producir masivamente anticuerpos. Cada microorganismo estimula un único tipo de linfocito, que se multiplica y forma un tipo de célula plasmática. Esta célula plasmática formada, es el único tipo que puede fabricar un anticuerpo específico que destruya al germen concreto que ha invadido el organismo.
Los linfocitos se pueden clasificar en tres tipos: linfocitos T, linfocitos B. y Células agresoras naturales (NK).
La "T", representa al timo, la glándula en donde maduran y se diferencian en la niñez, pero en la edad adulta, lo hacen en la piel y mucosa intestinal.
Los linfocitos T poseen un doble papel en el mecanismo inmune: la lucha contra las células extrañas atacándolas directamente mediante la liberación de sustancias químicas y el control el mecanismo inmune. Los linfocitos T actúan como supresores, protegiendo el organismo de los excesos de su propia defensa y estimulando a los linfocitos B para que actúen.
Los linfocitos B son los que producen los anticuerpos.
En los mamíferos los linfocitos B se diferencian en la médula ósea, mientras que en las aves en la bursa o bolsa de Fabricio (de allí la letra “B”).
Constituyen del 5 al 15% de los linfocitos circulantes.
Reconocen al antígeno por medio de las inmunoglobulinas de membrana. Esta memoria perdura por muchos años y al encontrarse frente al agresor nuevamente, tienen la capacidad de dar una respuesta inmunitaria más rápida.
Las célula agresoras naturales, carecen de especificidad y de memoria. Por lo que forman parte del sistema de inmunidad natural o inespecífico.
Representan el 15 – 20% de los linfocitos sanguíneos.
Su acción es citotóxica y regula el sistema inmune a través de las citoquinas que fabrican.
La función es la de eliminar por inducción de apoptosis a  células própias infectadas con virus o células tumorales.
Monocitos:
Los monocitos son grandes células blancas mononucleadas, constituyen aproximadamente el 5% del total de leucocitos existentes en el organismo sano. Los monocitos tienen un núcleo redondo en forma de riñón, finas granulaciones y un citoplasma que tiñe rápido con tinciones básicas. Son las células más grandes encontradas en la sangre y se localizan por todo el organismo, encontrándose principalmente en el bazo, donde se eliminan los eritrocitos dañados.
Cuando hacen frente a invasores microscópicos, los monocitos dejan el torrente sanguíneo y aumentan de cinco a diez veces su tamaño inicial, denominándose entonces macrófagos. Estos fagocitos gigantes pueden digerir gran número de microorganismos y vivir incluso años. En lugar de ser destruidos por sus propias enzimas digestivas, los macrófagos pueden vaciar el contenido de sus fagosomas en los tejidos circundantes y continuar la lucha. Cuando luchan contra un invasor particularmente grande o resistente, varios macrófagos pueden fusionarse y crear una célula gigante con muchos núcleos. Estas células gigantes son ricas en lisosomas, los cuales contienen enzimas "corrosivas" para luchar contra bacterias, toxinas o virus. Los macrófagos se encuentran en los pulmones, el intestino y muchos otros órganos. En los nódulos linfáticos los macrófagos lanzan sus dendritas para anclarse allí. Sin embargo, cuando se produce una infección sueltan sus anclajes y son transportados a través de la linfa al lugar de la infección para luchar contra el agresor. En el cerebro y la médula espinal estas células se denominan microglia y en el tejido situado bajo la piel, histiocitos tisulares.